Confirma el destino antes de editar
Comprueba la raíz del espacio, la ruta completa y el nombre del archivo. Un proyecto puede contener copias generadas, variantes localizadas o archivos con nombres parecidos; una ruta abreviada quizá no identifique la fuente prevista.
Tras editar, revisa el diff alrededor de las líneas cambiadas y su contexto. Confirma que cambió el comportamiento solicitado y que no se eliminaron por accidente funciones, traducciones o formato cercanos.
Verifica el resultado guardado
Vuelve a leer el archivo o inspecciónalo con la herramienta que lo consume. En una configuración, confirma el valor efectivo; en datos, comprueba el registro o resultado específico que debía actualizarse.
Si el cambio es importante, ejecuta la comprobación más concreta y explica qué demuestra. Conserva un diff recuperable o una copia de seguridad cuando el flujo lo permita y no afirmes que todo salió bien basándote solo en el mensaje de finalización.