Trata la clave completa como la dirección del objeto
Elige una clave con prefijo y nombre de archivo claros, y úsala exactamente al leer el objeto. Muchas interfaces agrupan elementos por prefijos, pero su apariencia de carpeta no significa que haya directorios convencionales del sistema de archivos.
Mantén coherentes los separadores, la ortografía y las mayúsculas. Según el sistema, las diferencias de mayúsculas pueden producir claves distintas. Un prefijo omitido o un separador adicional también puede colocar el objeto en un lugar inesperado.
Planifica el listado y la limpieza
Para encontrar objetos relacionados, elige un prefijo predecible y usa la operación de listado disponible en la conexión. Verifica la clave devuelta tras guardar en vez de confiar solo en la vista de carpetas.
Antes de limpiar, filtra por el prefijo previsto y confirma los objetos antes de borrarlos. Un prefijo amplio puede coincidir con más archivos de los esperados. Define reglas de nombres y evita credenciales o datos personales en las claves, pues pueden aparecer en registros y listados.