Separa la identidad del nombre de archivo
Un nombre fácil de leer resulta práctico, pero puede cambiar cuando alguien renombra un documento o carga una revisión. Si otros registros utilizan ese nombre como identidad, cada cambio exige actualizar varios lugares. Considera asignar un identificador estable al archivo lógico y guardar el nombre visible en metadatos que puedan cambiar por separado.
Elige un formato de clave adecuado para la forma en que la aplicación recuperará los archivos. Un prefijo puede agrupar objetos relacionados y un identificador estable distingue cada uno. Evita incluir información personal o confidencial innecesaria en nombres que podrían aparecer en registros, exportaciones o enlaces. Documenta la convención para que todas las partes de la aplicación construyan la misma referencia.
Define cómo se gestionan las sustituciones
Decide si un archivo revisado debe sustituir el contenido de una clave existente o recibir una clave nueva. Sustituir conserva la referencia, pero puede hacer que registros antiguos parezcan apuntar a contenido reciente; una clave nueva conserva el historial, pero obliga a actualizar el registro que identifica el archivo actual. La decisión depende de si necesitas historial de versiones o solo el contenido más reciente.
Prueba el ciclo completo: crea el objeto, guarda su referencia, recupéralo, sustitúyelo o cámbiale el nombre y elimínalo cuando ya no se necesite. Comprueba que los registros y flujos relacionados sigan apuntando al archivo esperado después de cada operación. Una política de identidad coherente evita referencias rotas a medida que evoluciona la aplicación.