Comprueba la experiencia publicada
Abre la dirección del despliegue en una pestaña nueva y carga directamente la página principal. Sigue algunos enlaces importantes, actualiza una página interna y revisa imágenes, estilos y descargas. Así detectarás rutas que funcionaban en la vista local, pero que no se incluyeron o referenciaron correctamente en los archivos publicados.
Si el servicio muestra un resumen del despliegue, compara la lista de archivos y los elementos omitidos con la versión que querías publicar. Confirma que exista la página de entrada y que no falte ningún recurso esencial. Una carga correcta no demuestra que todas las rutas e interacciones funcionen como se espera.
Prueba el dominio personalizado por separado
Si conectaste un dominio propio, prueba tanto la dirección publicada por el servicio como tu nombre de host. Comprueba que el DNS apunte al destino previsto y que la versión segura se abra sin advertencias del navegador. El dominio y el certificado pueden tener un plazo distinto al de la carga de archivos.
Cuando algo falle, separa las capas: compara la versión desplegada con la compilación local y revisa el nombre de host y su DNS. Cambia una causa cada vez y repite la misma comprobación. Así podrás distinguir entre un problema de archivos, de ruta o de conexión del dominio.