El nombre identifica tu dirección
Un dominio es el nombre que registras durante un periodo, como `example.com`. El registro determina quién controla ese nombre y cuándo debe renovarse. Ser propietario del dominio no configura automáticamente una web, un buzón ni otro servicio en esa dirección.
Un dominio también puede tener subdominios, como `shop.example.com` o `mail.example.com`. Estos pueden dirigir distintos tipos de tráfico a servicios diferentes dentro del dominio registrado. Elegir un nombre de host es una decisión distinta de elegir los registros que lo sirven.
La zona indica adónde dirigir los servicios
Una zona DNS contiene registros que asignan nombres a destinos o describen cómo debe tratarse un servicio. Los registros web y de correo tienen funciones diferentes; también pueden necesitarse registros de verificación. Por eso, cambiar la zona puede afectar varios servicios aunque el dominio registrado no cambie.
Antes de conectar un dominio o cambiar los servidores de nombres, enumera los registros de los que dependen la web, el proveedor de correo y los subdominios. Revisa la zona de destino y conserva los valores necesarios antes de cambiar. Así no confundirás comprar, conectar y migrar un dominio como si fueran la misma operación.