Haz un inventario de los servicios del dominio
Antes de cambiar los servidores, enumera los registros de la web, el correo, las verificaciones y los subdominios. Presta atención a los registros MX y TXT que utiliza el correo o que prueban la propiedad. Un dominio puede sostener varios servicios, así que revisar solo la página principal no basta.
Si otro servicio administra sus propios valores DNS, anota el nombre, el tipo y el destino exactos de cada registro. No deduzcas un valor ausente a partir de una IP visible: podría pertenecer a un proxy y no al servidor de origen.
Cambia solo cuando la nueva zona esté preparada
Crea los registros necesarios en la zona de destino y compáralos con tu inventario antes de cambiar la delegación. Guarda una copia de los valores anteriores para investigar diferencias. Si no conoces un registro importante, acláralo antes de hacer el cambio.
Después, comprueba por separado la web y el correo, y consulta las respuestas DNS públicas. Si algo deja de funcionar, identifica el registro que falta o que no coincide antes de hacer otro cambio general. Este orden ayuda a conservar los servicios asociados al dominio.