Qué significa en la práctica
El agente considera la complejidad y las capacidades necesarias.
Describe con claridad el trabajo y sus requisitos para orientar esa selección.
Una solicitud breve y autónoma puede necesitar un equilibrio distinto entre rapidez y capacidad que un análisis de varias etapas o una tarea que combine distintos tipos de contenido.
El enrutamiento permite que el agente tenga en cuenta esa diferencia mientras trabaja.
Puedes centrarte en explicar el resultado que necesitas, sin asignar de antemano cada solicitud a un nombre de modelo.
Para obtener mejores resultados, incluye el contexto que define el trabajo: el material que debe examinarse, el nivel de detalle esperado, las restricciones y qué debería incluir una respuesta final útil.
Las instrucciones vagas dejan más margen a la interpretación; los requisitos claros ayudan a elegir las capacidades adecuadas.
El enrutamiento no sustituye a una buena explicación.
Ayuda a seleccionar capacidades apropiadas para la solicitud, mientras que tus instrucciones siguen definiendo el objetivo, el alcance y el nivel de calidad esperado.
Si la respuesta no da en el punto, concreta esos requisitos y añade el contexto que falta.
Suele ser más útil que nombrar un modelo sin explicar qué necesita la tarea.
Consejos prácticos
La elección del modelo depende del trabajo y de las capacidades necesarias. El enrutamiento puede variar entre solicitudes: una tarea sencilla y otra compleja no siempre requieren el mismo tratamiento. Así, el agente puede adaptar el modelo al contexto en lugar de asumir que una única opción es adecuada para cualquier situación.
Para obtener un resultado coherente, describe el objetivo, las restricciones y el formato esperado. Si la tarea requiere una capacidad concreta, indícala explícitamente y comprueba el resultado según ese criterio. Cambiar de modelo no sustituye una instrucción precisa: una solicitud clara sigue siendo la mejor forma de orientar el trabajo y evaluar la respuesta.