Elige un trabajo que pueda separarse con claridad
Una buena subtarea tiene una pregunta concreta, un resultado tangible y límites claros. Por ejemplo, un subagente puede recopilar evidencia sobre un tema específico mientras el agente principal compara los hallazgos y prepara la respuesta. Evita dividir trabajos que requieren coordinación constante o cambios simultáneos en los mismos archivos, salvo que las responsabilidades estén bien diferenciadas.
Proporciona contexto suficiente para explicar el objetivo, las fuentes permitidas y el formato del resultado. Indica qué debe informar y qué queda a cargo del agente principal. Así será más fácil evaluar su aporte y habrá menos duplicación de trabajo.
Revisa el resultado delegado antes de usarlo
La salida del subagente es material para que el agente principal la examine, no una aprobación automática. Contrasta los datos importantes con las fuentes citadas, revisa los archivos o acciones producidos y decide si los hallazgos encajan con la solicitud general. El informe debe distinguir lo verificado de las preguntas pendientes.
Si la subtarea necesita herramientas o datos, proporciona solo lo necesario. No des por hecho que el subagente puede acceder a los archivos locales, al almacenamiento conectado o al contexto privado del agente principal si no se incluyen expresamente. Un alcance claro, herramientas limitadas y la revisión del traspaso hacen la delegación más previsible.